Ford Madox Ford (Merton, Surrey, 1873), bautizado como Ford Hermann Hueffer y nieto del célebre pintor prerrafaelista Ford Madox Brown, creció en el seno de una familia profundamente vinculada al mundo artístico y literario. Tras una juventud marcada por inquietudes creativas y una vida sentimental tumultuosa, Ford inició una intensa actividad literaria que lo llevó a colaborar con escritores como Henry James, H. G. Wells y, sobre todo, Joseph Conrad, con el cual escribió las novelas Los herederos (1901), Romance (1903) y La naturaleza de un crimen (1909), y a fundar, en 1908, The English Review. Más tarde, en París, dirigió la Transatlantic Review, donde publicó a Joyce y a Hemingway, consolidando su papel como puente entre generaciones literarias.
Sus obras más conocidas, El buen soldado (1915) y la tetralogía El final del desfile (1924-1928), lo situaron entre los narradores más innovadores de su tiempo. En ellas desarrolló técnicas pioneras como el uso sistemático de flashbacks y de narradores subjetivos y cambiantes, recursos con los que exploró la decadencia social y la crisis emocional de la aristocracia inglesa ante los cambios del siglo xx y el impacto devastador de la Primera Guerra Mundial en Europa. En sus últimos años vivió entre Francia y Estados Unidos. Murió en Deauville, Francia, en 1939. Hoy se le reconoce como uno de los grandes renovadores de la novela moderna.